En el corazón de la estepa y la montaña santacruceña, un malargüino está escribiendo una página dorada para el deporte ecuestre regional. Andrés Rojas, un joven cuya vida se resume en «la nieve y los caballos», se encuentra disputando la primera edición de una competencia de resistencia extrema que pone a prueba tanto la entereza física del jinete como la salud de sus animales.
Una carrera de supervivencia y compañerismo
La competencia, organizada por Jakob von Plessen (reconocido aventurero y guía de cabalgatas), consiste en recorrer 400 kilómetros en un lapso de 10 días. Hoy, Andrés transita el día 8 de esta travesía.
Pese a la competitividad, su hermano Pablo Rojas destacó en diálogo con Malargüe a Diario el clima que se vive en la ruta: «No es una carrera a matar o morir, sino que se vive mucho compañerismo entre los competidores». La logística es de alta complejidad, contando con monitoreo satelital por GPS y helicópteros de rescate para garantizar la seguridad en zonas de nula conectividad.

Sangre malargüina en suelo santacruceño
Andrés no viajó solo. Desde Malargüe partió en su camioneta junto a Ariel González, amigo de la familia y apoyo fundamental, y cuatro caballos. Dos de los equinos con los que compite, Gaucho y Palomo, son nacidos y criados en el campo familiar de los Rojas en Valle Hermoso, lo que le otorga un valor sentimental y genético único a la hazaña.

La preparación fue exhaustiva. «Los caballos hicieron su pretemporada con salidas en altura y una dieta especial», explicó Pablo. Andrés, por su parte, suma a su experiencia como jinete su condición de instructor de esquí y deportista (practica mountain bike y running), lo que le permite soportar las jornadas de frío extremo y lluvia que han marcado la mayor parte del recorrido.
«Andrés es el único representando a Cuyo»
En una grilla donde la mayoría de los participantes son extranjeros, Rojas se alza como el único representante de la región de Cuyo. «Él lo está haciendo por el amor a los animales y por conocer nuestra Argentina de una manera distinta», relató su hermano con emoción.

Andrés cuenta además con el apoyo de María «Mery» Pastrana, fotógrafa y amiga de la familia, quien se encarga de retratar cada kilómetro de esta aventura en la inmensidad del sur.
A solo dos días del final, Malargüe aguarda con expectativa y orgullo el cierre de esta competencia, sabiendo que, más allá del resultado, Andrés y sus caballos de Valle Hermoso ya han demostrado de qué madera está hecho el hombre de campo mendocino.

Agradecimiento especial a Mery Pastrana por el material fotográfico que ilustra esta hazaña, a Pablo Rojas por brindarnos el testimonio de su familia y a Day Valenzuela por la producción periodística de esta noticia.








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