La dimisión se produjo en un clima de máxima tensión interna, luego de que el Ministerio de Salud dispusiera el cese de actividades en ambos sectores, una medida que generó un fuerte rechazo del cuerpo médico y de los vecinos de la zona Este.
Quien rompió el silencio fue el jefe del Servicio de Maternidad, Dr. Publio Sánchez, profesional con más de 15 años de trayectoria en la institución. Sánchez apuntó directamente contra el ministro Rodolfo Montero, calificando el cierre como “una decisión política tomada desde el desconocimiento”.
El médico también desmintió que la baja en la natalidad justifique la medida y advirtió que la centralización de partos en el Hospital Perrupato podría cuadruplicar la mortalidad neonatal, debido a los riesgos asociados a los traslados de urgencia.
“Esto no es una necesidad médica, es un retroceso en el acceso a la salud”, sostuvo Sánchez, quien remarcó que el servicio —hoy paralizado— atendía históricamente a gran parte de la población del departamento.
Mientras el profesional convocó a la comunidad a sostener las movilizaciones como último recurso para revertir la medida, la situación dentro del hospital es desoladora: médicos describen al Saporiti como un edificio “desierto”, sin el movimiento habitual que generaba el servicio de maternidad.
En las calles, en cambio, las vigilias y protestas vecinales continúan creciendo, convirtiéndose en el principal foco de resistencia ante lo que consideran el desmantelamiento de un servicio esencial para Rivadavia.
Fuente: 2634 Diario Otra








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