A nivel nacional, los casos pasaron de 38.565 en 2024 a 46.799 en 2025. En los primeros ocho meses de 2026 ya se habían notificado 30.148 casos.
El aumento responde a múltiples factores. Entre ellos aparecen una mayor circulación de las infecciones de transmisión sexual, una menor utilización del preservativo y un incremento de los testeos, que permite detectar casos que anteriormente podían permanecer sin diagnóstico.

En Mendoza, el 76% de los casos corresponde a personas de entre 15 y 40 años. Dentro de ese grupo se observa un incremento significativo entre adolescentes de 15 a 19 años y también entre personas de 30 a 35 años.
Las mujeres suelen tener mayor contacto con hospitales y centros de salud por controles ginecológicos, embarazos y otros motivos, mientras que los varones tienen menos vínculo con estos espacios.
Esta diferencia puede generar un diagnóstico desigual y ocultar parte de los casos que afectan a la población masculina.
Uno de los principales factores asociados al aumento de las infecciones de transmisión sexual es el abandono del preservativo cuando se utiliza otro método anticonceptivo.
Los métodos hormonales, como los implantes subdérmicos, permiten prevenir embarazos pero no protegen contra las infecciones de transmisión sexual.
Por eso, especialistas insisten en la importancia de mantener la denominada doble protección: utilizar preservativo incluso cuando ya se cuenta con otro método anticonceptivo.
El mismo criterio se aplica a las personas que utilizan PrEP para prevenir el VIH. Este tratamiento reduce significativamente el riesgo de infección por VIH, pero no protege frente a otras infecciones de transmisión sexual.
El diagnóstico temprano resulta fundamental porque la sífilis puede presentar síntomas que no siempre son identificados o incluso permanecer asintomática.
En Mendoza, los testeos pueden realizarse de manera gratuita en centros de salud y hospitales. Además, los preservativos se encuentran disponibles sin receta en los centros sanitarios.
Desde el Ministerio de Salud indicaron que no existe actualmente un desabastecimiento de preservativos y que continúan las campañas de prevención y testeo.
La Provincia también lleva adelante acciones vinculadas con otras infecciones de transmisión sexual, como el HPV, cuyo diagnóstico temprano permite reducir la incidencia del cáncer de cuello uterino.
La Educación Sexual Integral también ocupa un lugar central en la prevención.
Desde la Dirección General de Escuelas señalaron que los contenidos de ESI incluyen no solo métodos anticonceptivos y prevención de infecciones, sino también afectividad, convivencia, sexualidad digital, pornografía, grooming y otras problemáticas que atraviesan a los adolescentes.
Los docentes reciben capacitación y llevan adelante talleres y jornadas de reflexión en las escuelas. La estrategia también busca responder a una demanda concreta de los estudiantes: saber dónde obtener información confiable y cómo acceder gratuitamente a métodos anticonceptivos y testeos.
Sin embargo, especialistas advierten que todavía existen dificultades para garantizar un abordaje integral y sostenido.
Una de las principales críticas apunta a que durante años las políticas de salud sexual estuvieron enfocadas especialmente en prevenir embarazos no deseados, mientras que la prevención de las infecciones de transmisión sexual quedó en un segundo plano.
Esta mirada también puede reproducir desigualdades de género, ya que gran parte de la responsabilidad sobre la anticoncepción y el cuidado sexual continúa recayendo sobre las mujeres.
El desafío, plantean especialistas, es avanzar hacia una concepción de la salud sexual que incluya a varones y mujeres por igual, facilite el acceso al diagnóstico y promueva herramientas de prevención desde edades tempranas.
En este contexto, el aumento de la sífilis vuelve a poner en evidencia la necesidad de fortalecer el testeo, la educación sexual y el acceso efectivo a métodos de protección, especialmente entre los sectores que tienen menor contacto con el sistema de salud.








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