El proyecto PSJ Cobre Mendocino dio un nuevo paso en su desarrollo tras oficializar su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta impulsada por el Gobierno nacional para promover el desembarco de capitales en iniciativas de gran escala.
En una entrevista con el programa «Café 617», el presidente y CEO de la compañía, Fabián Gregorio, destacó la relevancia de este avance y sostuvo que el régimen representa un factor clave para brindar previsibilidad a los inversores. Según explicó, la seguridad jurídica que ofrece el RIGI resulta determinante para atraer financiamiento extranjero y avanzar con la ejecución del proyecto minero en Mendoza.
Gregorio explicó que el RIGI funciona como una garantía de estabilidad fiscal y normativa por décadas, lo que facilita el acceso a financiamiento internacional para proyectos de esta envergadura. Según adelantó el directivo, se ha iniciado una ronda de conversaciones con potenciales inversores interesados en la alta demanda global de cobre.
Respecto al cronograma de trabajo, el CEO detalló que actualmente la empresa se encuentra en una etapa de cierre de ingeniería y realizando perforaciones para certificar el modelo geológico. “Creemos que vamos a entrar en condiciones de empezar con la construcción en el inicio del 2027”, anticipó Gregorio, agregando que el proceso de montaje de la mina demandará entre 18 y 24 meses.

Se estima que durante la fase de construcción se requerirán más de 3.000 personas de forma directa e indirecta. Una vez en producción, la mina empleará a unas 600 personas de manera directa y otras 1.800 de forma indirecta, produciendo aproximadamente 40.000 toneladas anuales de cobre.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación con la comunidad local. Gregorio destacó que los habitantes de Uspallata muestran un fuerte interés en el desarrollo del proyecto. En este sentido, la empresa se comprometió a trabajar en la formación de proveedores y en mejorar la «empleabilidad» de los vecinos para que puedan integrarse a la cadena productiva.
Para el directivo, San Jorge es la «punta de lanza» de un nuevo polo productivo que integrará el distrito minero de Mendoza con el sur de San Juan. “Mendoza tiene la capacidad y va a empezar a estandarizarse cada vez mejor ante los niveles de exigencia de la industria”, señaló, comparando el potencial local con el estándar internacional que hoy exhibe Chile.
Finalmente, Gregorio subrayó que el proyecto llega en un momento de «avidez impresionante» por el cobre a nivel mundial, debido a su rol crítico en la transición energética y la electrificación global. A pesar de los mitos que rodearon la actividad en el pasado, el empresario aseguró que el control ambiental riguroso y la transparencia del Estado mendocino son activos que hoy los inversores valoran positivamente.








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