Un exfuncionario de la Dirección General de Aduanas que se desempeñaba en Mendoza fue condenado a cuatro años de prisión por el delito de contrabando agravado en grado de tentativa. Además, el Tribunal Oral Federal N°1 dispuso su inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos dentro del organismo.
El condenado, identificado como Carlos Francisco Tolotti, fue hallado culpable por mayoría por los jueces María Paula Marisi, Alberto Daniel Carelli y Alejandro Waldo Piña, quienes también ordenaron el decomiso de todos los bienes secuestrados durante la investigación.
El hecho se remonta al 14 de junio de 2017, cuando Tolotti regresaba desde Chile a bordo de un Volkswagen Vento y fue interceptado por Gendarmería Nacional en un control de rutina sobre la Ruta Nacional 7, a la altura del Área de Control Integrado de Uspallata.
Durante el procedimiento, los efectivos detectaron una gran cantidad de bultos en el vehículo. El acusado, que vestía prendas identificatorias de AFIP-Aduana, intentó evitar la inspección y exigió tratar únicamente con personal aduanero. Ante esta situación, se convocó a un agente del organismo, quien participó del control.
Tras la requisa, se descubrió que el vehículo transportaba numerosos productos de origen extranjero sin declarar, entre ellos una notebook, teléfonos celulares, impresoras, una tablet, perfumes importados, parlantes, cargadores inalámbricos, una cafetera eléctrica, una parrilla eléctrica, ropa, calzado, ropa de cama, cápsulas de café y diversos artículos electrónicos y para el hogar.
En el proceso intervino la auxiliar fiscal Analía Zanessi, en representación del Ministerio Público Fiscal, bajo la órbita del fiscal Federico Baquioni. Durante su alegato, Zanessi remarcó la gravedad del caso al tratarse de un funcionario con pleno conocimiento de los controles y normativas aduaneras.
“No estamos juzgando a un ciudadano común, sino a un agente de Aduana que utilizó su posición y experiencia para intentar eludir los controles”, sostuvo.
Desde la fiscalía se enfatizó que la conducta no podía considerarse una simple infracción administrativa por exceso de equipaje, sino una maniobra deliberada para ocultar mercadería y engañar al sistema de control estatal.
El tribunal coincidió con este criterio y consideró probado que Tolotti actuó con intención, aprovechando su rol dentro del organismo, lo que agravó su responsabilidad penal.








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