El desalojo de Doña Hilda, una puestera de 70 años del puesto El Lechuzo en el Cerro Nevado, generó una profunda conmoción en San Rafael. Tras décadas de trabajo rural, perdió su vivienda, pertenencias y arraigo en medio de un procedimiento conflictivo, dejando al descubierto la vulnerabilidad que enfrentan muchas familias crianceras en la región.
La situación movilizó a la Reina Nacional de la Vendimia, Azul Antolínez, quien impulsó una campaña solidaria para ayudarla a empezar de nuevo. Con la donación de un terreno por parte de su hija, comenzó a organizarse una red que busca reunir materiales de construcción, alimentos y artículos esenciales para levantar una nueva vivienda.
Más allá del caso individual, el hecho reavivó el debate sobre la tenencia de tierras en zonas rurales del sur mendocino. Sin embargo, la historia empieza a tomar otro rumbo: la comunidad se une para transformar la pérdida en una oportunidad, apostando a devolverle a Doña Hilda no solo un hogar, sino también dignidad y estabilidad.








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