La preocupación crece en Villa Atuel ante una situación que mezcla incertidumbre laboral, versiones de vaciamiento y un proceso que, según testimonios de vecinos y ex trabajadores, ya estaría en marcha puertas adentro de la ex bodega Arizu, hoy operada por Villa Atuel S.A.
De acuerdo con lo relatado por un empleado histórico —con más de cuatro décadas en la empresa— en los últimos días se habría iniciado el retiro y venta de equipamiento clave del sector vitivinícola. Testimonios coinciden en que varios tanques de acero inoxidable, de alto valor económico y estratégicos para la producción regional, habrían comenzado a ser desarmados.
A eso se suman rumores persistentes sobre el posible desmantelamiento de la estructura de la bodega, lo que ha generado alerta en todo el este sanrafaelino.
En paralelo, trabajadores hablan de un clima laboral tenso. Se habrían producido alrededor de una decena de cesantías, mientras que otros empleados habrían aceptado “retiros voluntarios”, profundizando la sensación de un proceso de achicamiento en marcha.

El impacto social también es profundo. En tiempos de esplendor, la empresa llegó a emplear a cientos de familias de la zona, algo que permanece vivo en la memoria de los habitantes más antiguos de Villa Atuel.
Hoy, en cambio, crece la incertidumbre respecto al futuro del predio. Todo indica que el sector vínico sería el más afectado, mientras que la parte olivícola —al menos por ahora— continuaría funcionando, aunque sin definiciones claras.
“Es muy triste. Uno siente que se está perdiendo algo que fue parte de la historia y del crecimiento de todo el pueblo”, resumió un vecino, reflejando el sentimiento de una comunidad que observa con preocupación cómo se apaga uno de sus símbolos productivos más importantes.
Diario San Rafael








WhatsApp us