La cosecha 2026 quedó envuelta en una fuerte polémica en Mendoza y San Juan, luego de denuncias que aseguran que una importante cantidad de uva no fue recolectada y terminó pudriéndose en las plantas por la falta de acuerdo entre empresarios y trabajadores rurales.
Según expresaron cosecheros y referentes del sector, muchos obreros decidieron no salir a levantar la producción ante los bajos pagos ofrecidos por tacho cosechado. Las cifras que circularon generaron indignación entre los trabajadores, quienes sostienen que los montos no alcanzaban para cubrir necesidades básicas.
“Prefirieron perder la cosecha antes que mejorar el pago”, señalaron desde distintos sectores vinculados a la actividad, en medio de un clima de creciente tensión.
En varias zonas productivas de Cuyo comenzaron a verse viñedos con racimos sin cosechar, una imagen que encendió la alarma por el impacto económico y productivo que podría generar esta situación en una de las industrias más emblemáticas del país.
El conflicto volvió a poner sobre la mesa la discusión por las condiciones laborales en el sector vitivinícola y la distribución de ganancias dentro de una actividad que mueve millones cada año.
Mientras tanto, crecen los reclamos para que empresarios y gobiernos provinciales intervengan con urgencia y eviten que la crisis golpee aún más a trabajadores, productores y al conjunto de la economía regional.








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