El malestar que se vivió en el Concejo Deliberante de General Alvear no fue un hecho aislado. Fue la expresión genuina de una tensión que viene creciendo desde hace años y que hoy encuentra cada vez más motivos para manifestarse. Mientras cientos de alvearenses reclaman definiciones claras sobre el agua, la defensa de la Ley 7722 y el avance de proyectos mineros, el intendente sigue evitando fijar una posición contundente sobre uno de los temas que más preocupan a la comunidad.
Para muchos vecinos, la sensación es que el jefe comunal ha optado por alinearse con la estrategia política del gobernador Alfredo Cornejo antes que defender con firmeza las inquietudes de un departamento históricamente ligado a la producción y al cuidado de sus recursos hídricos.
El enojo, sin embargo, no surge únicamente por la minería. También nace de una realidad económica cada vez más asfixiante para el sector productivo:
Precios por el piso: Hoy la uva vale menos, el durazno atraviesa una crisis profunda y la ciruela enfrenta enormes dificultades comerciales.
Costos en alza: Los insumos de producción no dejan de aumentar, sumado al encarecimiento permanente de los sistemas de riego y tarifas eléctricas cada vez más difíciles de afrontar.
Rentabilidad cero: La ganancia desaparece temporada tras temporada, dejando a muchos productores con la dolorosa certeza de que trabajan para perder dinero.
Mientras el campo lucha por no desaparecer, las respuestas políticas brillan por su ausencia. General Alvear supo ser reconocido como uno de los polos productivos más pujantes del sur mendocino. Hoy, la comunidad observa con preocupación cómo el departamento pierde competitividad, oportunidades y protagonismo, mientras la dirigencia parece más enfocada en las disputas partidarias que en resolver los problemas reales.
En este contexto, la actitud del presidente del Concejo Deliberante, Carlos Zalazar, durante la sesión en la que se presentaron los ambientalistas, encendió aún más la mecha. Lejos de generar un espacio de diálogo, sus expresiones y el tono utilizado profundizaron la confrontación.
Nunca desde el retorno de la democracia un presidente de este cuerpo se puso a insultar de esa manera. No conoce el reglamento y no sabe escuchar. Esa es, justamente, la función de su cargo: escuchar aunque no comparta la opinión de quien habla. Representa a toda la comunidad, no a unos pocos.
Los vecinos, representados en esa sesión por la firmeza de la productora Pilar Crespillo en la Banca del Ciudadano, ejercieron un derecho legítimo y constitucional. Podrán estar equivocados o no en sus planteos, pero manifestaron un temor real sobre el futuro del agua y del territorio. Que la respuesta oficial desde la cabeza del Concejo haya sido la descalificación, la chicana partidaria y el escondite político habla a las claras de la enorme distancia que hoy separa a los representantes de sus representados.
Como asi mismo tambien intercambio palabras Miguel Rodríguez, defendiendo con criterio sus acciones y su postura frente al los dichos del Presidente del Hcd , quien euforicamente menifestaba su enojo y fuerte critica a quienes defienden el recurso frente a proyectos de megaminería y fracking en Mendoza.
La política tiene la obligación ética y democrática de escuchar, sobre todo cuando el reclamo nace del sufrimiento y de la incertidumbre. Detrás de cada vecino que se moviliza hay una preocupación legítima; detrás de cada productor que abandona una finca hay un pedazo de la economía regional que se muere.
Hoy General Alvear se debate entre la bronca, la incertidumbre y el abandono de una dirigencia que continúa mirando hacia otro lado, mientras el agro se deteriora y las discusiones clave sobre el futuro del agua se profundizan.
🎥 Video: Gentileza Tvcoa y Cplay Noticias – El tenso momento en la Banca del Ciudadano, la exposición de la productora Pilar Crespillo y las declaraciones del concejal Zalazar que indignaron a todo General Alvear , agregado el intercambio de dichos de Miguel Rodriguez con le mencinado anterior.








WhatsApp us