El fin de semana dejó una marca difícil de borrar en el gobierno de Javier Milei. La causa judicial por el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, que en febrero de 2025 provocó pérdidas millonarias a miles de inversores tras un colapso fulminante de su cotización, acumuló en apenas 48 horas un volumen de evidencia que el oficialismo no logró rebatir con argumentos sólidos. Lo que comenzó como una polémica por el respaldo presidencial a un activo digital de dudosa procedencia se consolida, semana a semana, como el mayor desafío institucional de la gestión libertaria.
La revelación más explosiva provino del peritaje del teléfono del empresario y lobista Mauricio Novelli. Los peritos del Ministerio Público Fiscal hallaron un documento que describía un presunto acuerdo por 5 millones de dólares vinculado al respaldo público de Milei al proyecto. El esquema contemplaba tres tramos: primer pago de 1,5 millones de dólares; segundo pago de 1,5 millones condicionado a que Milei publicara en redes sociales promocionando la criptomoneda; y tercer pago cercano a 2 millones ligado a un contrato de asesoramiento en blockchain e inteligencia artificial. Más revelador aún: el archivo había sido eliminado por Novelli, pero fue recuperado íntegramente por los peritos. La destrucción fallida de pruebas constituye un indicio de conducta elusiva que los fiscales no pasarán por alto.
Desde el estallido del escándalo, la defensa de Milei sostenía que solo difundió un proyecto ajeno, sin conocer sus implicancias. Sin embargo, el registro de llamadas y mensajes del celular de Novelli contradice esa versión. El 14 de febrero de 2025, Novelli mantuvo una intensa comunicación con Javier y Karina Milei, además de coordinar con el asesor presidencial Santiago Caputo mientras la crisis se gestaba. No se trató de un gesto impulsivo: hubo coordinación telefónica en tiempo real, de Dallas a Olivos. Además, los peritos encontraron borradores de mensajes publicados por Milei en los que tomaba distancia del proyecto y atacaba a la oposición, redactados con anticipación. Esto sugiere que la narrativa de “sorpresa” pudo haber sido preparada con premeditación.
El caso $LIBRA no compromete solo al presidente. Se detectaron más de 20 comunicaciones entre Novelli y Karina Milei, y al menos 14 con Santiago Caputo, además de contactos con el economista Demian Reidel durante el lanzamiento y la caída de la criptomoneda. Incluso la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se vio involucrada. El diputado Maximiliano Ferraro difundió un supuesto intercambio entre Pettovello y Novelli, cuestionando audiencias y contrataciones vinculadas a una empresa educativa. La respuesta de Pettovello, evasiva y sarcástica, no disipó las dudas.
En el Congreso, la presión sobre el Ejecutivo también se intensifica. Una comisión investigadora de Diputados concluyó que Milei prestó una “colaboración imprescindible” en la presunta estafa internacional y recomendó evaluar si hubo mal desempeño, lo que podría habilitar un juicio político. Ante las recientes revelaciones, los legisladores convocaron a una conferencia de prensa este lunes 16 de marzo para presentar nuevas pruebas y definir pasos tanto legislativos como judiciales.
Hasta ahora, las anotaciones halladas no prueban que Milei haya recibido dinero, pero fortalecen la hipótesis de cohecho y debilitan el argumento de desconocimiento. Las preguntas centrales que la Justicia deberá responder incluyen: ¿cobró el presidente por difundir la criptomoneda? ¿Participó activamente del plan o solo fue un promotor bienintencionado? ¿Cómo obtuvo el código alfanumérico de 44 caracteres antes de su disponibilidad pública? ¿Por qué tardó más de cinco horas en borrar el posteo tras el derrumbe de la cotización? En lo político, el daño ya es visible. Desde fines de enero, Milei intensificó su discurso contra empresarios y el kirchnerismo, incorporando un tono moralizante. La confianza en el gobierno muestra señales de desgaste. Un gobierno que llegó al poder proclamando la honestidad como bandera enfrenta hoy la posibilidad de que su presidente haya cobrado —o intentado cobrar— por promocionar una criptomoneda que arruinó a miles de argentinos. En política, como en los sistemas informáticos, lo que se borra pocas veces desaparece del todo. Y en el caso $LIBRA, quedó registrado en un archivo que alguien intentó eliminar, pero que los peritos del Estado recuperaron íntegramente.








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